viernes, diciembre 22, 2006

ANÁLISIS DEL PIXEL


Ahora vivimos entre pixeles porque son las nuevas células de la época. Un pixel significa el inicio de muchos ideales. Por pixeles vemos y nos entendemos. Nuestros días se tornaron en pixeles y desde hace un buen rato los recordamos en pixeles. La música que escuchamos se ha ido comprimiendo y la vemos anunciada a través de pixeles. La publicidad también hace parte de la atmósfera de los pixeles. Las vallas, los escenarios, las cámaras, el audio, todo viene integrado a un sinfín de pixeles. El tiempo ahora corre en un espacio repleto de pixeles. Las horas, los minutos y los segundos son elaborados por los pixeles, tanto que si se les da la gana de pararlos, simplemente lo hacen y quién les va a decir algo. Comunicarnos se nos volvió cuestión de pixeles, los nombres de todos los que llamamos pertenecen a los pixeles. Las noticias, el precio del dólar y toda la información es manejada por pixeles. Los mensajes de amor, de trabajo, los cobros y las alarmas dependen de los pixeles.

Desde Pac Man y Battle Star empezamos a flirtear con los pixeles, de hecho esto que estás leyendo fue posible por los pixeles.

sábado, diciembre 16, 2006

TODOS SON TAN DIFERENTES QUE SON TAN PARECIDOS



La necesidad de afiliación es algo que nos tiene mal a todos. Nos vuelve dependientes del 'qué dirán' y de los ojos y la boca de esos que normalmente se vuelven en nuestro alrededor.
Hay que caminar de una forma, vestirse de otra, hablar así, hablar asá, halagar a cualquiera y volverse en ese cualquiera al que halagan. Retribuír cumplidos, dar palmaditas en la espalda y para qué, para que nos acepten, nos adopten y para que finalmente podamos decir con la cabeza en alto que le caemos bien a alguien.
Sería bueno caerle bien alguien siendo realmente quienes queremos o queríamos ser. Nosotros mismos nos lo agradeceríamos mucho y seguramente al meternos entre las cobijas no sentiríamos pesadez existencial. Opino que es un momento perfecto para redimirnos con nosotros, para hablar de lo que queremos, para decir la verdad cuando no entendemos algo o cuando no conocemos, es más, es el tiempo de cortarnos el pelo como se nos de la regalada gana, de ponernos esa ropa que a los demás les parece un icono antisexy, de bailar sin saber bailar pues realmente, ¿quién sabe bailar?
Soy consciente que estos párrafos no son nada novedosos, pero atrevámonos a ser autóctonos, a dejar de volvernos en payasos baratos para que nos aprueben, a llamar por el nombre a ese que no se sabe el nuestro para que nos tenga en cuenta, acordémonos que el proceso de cagar, orinar, vomitar, menstruar y demás, es igual en todo ser humano y eso nos lleva a la original y difícil conclusión de que todos somos iguales.

lunes, diciembre 11, 2006

FAUNA



A los gatos les gusta el arequipe, las aceitunas, el queso cheddar y las moscas. Las arañas y las abejas no. Ah, los zancudos tampoco.

domingo, diciembre 10, 2006

LO QUE PASA EN LAS CIUDADES



UN CHINO EN BOGOTÁ.

Hace un buen tiempo a mitad de los ochenta, en el primer capítulo de mi vida soñé, añoré, conocer a alguien como Bruce Lee, Jackie Chan o Sho Kosugi, un oriental que me enseñara kung fu para poder defenderme de los niños del parque que me pegaban o me molestaban. Donde veía a un oriental ahí me quedaba boquiabierto con la firme esperanza de poder hacerme su amigo y de esa misma forma lograr tomarle prestados algunos conocimientos típicos, seguramente debía llevar en la sangre algo de monje Shaolín.
Bueno, por esos mismos días mis deseos se hicieron realidad. Eran más un menos las 9:30 am y yo salía como siempre a jugar en el hóstil parque, ese verde lugar en el que no tenía amigos y en el que me rebuscaba juegos o distracciones insólitas. De pronto, me di cuenta que varios niños que detestaba se encontraban con sus tubos Pavco recortados, lanzándole bodoques (Proyectiles) elaborados con hojas de periódico y de revista a un diminuto niño que llevaba un gorrito hecho con periódico. Yo, desde la puerta de mi edificio, me dediqué a analizar la situación del pobre que asumía mi posición de martir pero descubrí que ese nuevo martir se parecía a lo que yo tenía incrustado en mi cabeza por esos tiempos, claro, era un niño chino, sí, era chino, no lo podía creer, un paisano del mismísimo Jackie Chan estaba en mi parque, recibiendo un ataque de esos pendejos que hasta ese día se habían concentrado en oprimirme. En ese instante sentí lo que había escuchado en las películas que tanto me gustan, sentí mi fuerza interior y me paré junto al chino y sin tener que mucitar palabras, la química jugó su mejor papel y entre bodoques y piedras, logramos dominar a los malvados, desde ese día un chino se hizo amigo mío.
Ese es Chichung, mi amigo chino, el que tiene los ojos como Bruce Lee y Jackie Chan. El que me dejaba entrar a su estrecha casa improvisada en la parte trasera de un restaurante y quien me dio a probar platillos exclusivos que muchos aún ni se han imaginado ¿O quién de ustedes a probado sopa de mandarina o tamal chino? Estoy seguro que ninguno.
Chichung tuvo que ser víctima de nuestra profunda ignorancia bogotana, pues la administradora del conjunto en el que vivíamos y en el que su papá tenía un restaurante, lo culpaba de todo porque lo veía como un bicho raro, cualquier cosa era culpa del chinito, pues según ella, era cochino, comía ratas y era un bandalista, eh vieja pa ser cansona. Pobre Chichung, le tocó sufrir esa discriminación de la mayoría, esa indiferencia que nos caracteriza a los bogotanos cuando queremos que la mayoría nos apruebe. Pero bueno, él era mi amigo y me quería y se la pasaba en mi casa también y jugaba con mis juguetes y me enseñó a decir hijueputa en chino 'yunamagajai' (Por lo menos así se pronuncia) Y cuando todos los niñitos que estoy seguro ahora son adultos, casados, de corbata, abogados o ingenieros, lo señalaban, yo le tendía mis manos y él con su familia me invitaban a la Colonia China y a la Embajada China a celebrar La Navidad y El Año Nuevo que definitivamente se dan en fechas diferentes a las que estamos acostumbrados en occidente.
Tanto sus papás como los míos eran muy cordiales con él y conmigo y eso, una vecindad criticona, solapada y atolondrada nunca podría soportarlo, afortunadamente mi papá me educó para no hacerme bajo el sol que más caliente sino en el que yo creyera conveniente. Chichung pasó muchas humillaciones pero ahora vive en Estados Unidos, tiene una linda chiquitina y una esposa bien bonita. Los niños que nos molestaban, me imagino que ven realities, van al Bodytech y tienen ridículos ringtones. Que viva Chichung que va a montar su restaurante por allá lejos, mientras los demás critícan a un compañero de trabajo en una aburrida reunión social.

CINE



CIRUGÍA A LA IDIOTEZ

Por qué será que siempre después de vernos una excelente película, tendremos que enfrentarnos a esos comentarios 'busca - protagonismo' por parte de algunos seudointelectuales que hace un tiempo veían Rambo pero que hoy ya no se acuerdan. Ahora el cine se volvió en eso, en hablar del argumento, del guión, de la fotografía, del arte, de la paleta de colores (jajajaja) y de un sinnúmero de cosas que en realidad no le van a cambiar el sentido a las películas, definitivamente a muchos se les está olvidando lo más importante de una película y es que nos guste. No importa si alguien dice: "Que basura es un producto Hollywoodense". De verdad, no importa porque primero que todo en Hollywood hacen cosas muy buenas, claro, como también basura pero lo mismo pasa con las películas polacas, francesas, japonesas, chinas, rusas, irlandesas, hay cosas buenas como abominablemente malas. No permitamos que el seudointelectualismo afecte nuestras decisiones y tratemos de empezar a implantar una especie de cirugía a su limitación pues la idiotez abunda y se extiende sobre todo en estos ámbitos. Que vivan las películas que nos gustan, no las que nos dictan los desadaptados.

NI QUE FUERA BREVE

EL LAVAPLATOS
Abrieron la llave del lavaplatos, salió mucha agua pero no del color esperado porque no era transparente ni amarillenta, simplemente era un chorro turbio que caía fuertemente entre el sifón y traspasaba los arroces, las alberjas, los pedacitos de tomate y de ajo que hacía varios días yacían allí putrefactos.

DESARTICULO

DESPERDICIO DE PALABRAS

Todos los días, a cada hora, a cada segundo estamos dejando muchas palabras a la intemperie. Ellas que nos han servido de tanto han sido y están siendo víctimas de nuestro malgasto y de ese deterioro inducido por esos patrones que cada día nos amalgaman más con el protocolo y con la hipocresía. Por qué botar esas letras que tanto trabajo nos costaron aprender o es que acaso ya nos olvidamos de lo difícil que fue almacenar de por vida las vocales y encima de todo entender y organizar en el cerebro ese más complejo pero útil alfabeto, por qué abandonarlas en los recuerdos de quienes ni siquiera nos recuerdan. Las palabras son lo único que nos acompañan después de las visceras, las tripas, el esqueleto, el aliento y la ropa, por eso esta inconformidad con desperdiciarlas.
Fijémonos bien cuando nos encontramos con alguien que hace mucho tiempo no vemos y a quien en realidad no nos interesa un bledo seguir viendo, entonces qué pasa, lo saludamos, le contamos lo que estamos haciendo y le preguntamos lo mismo, luego le decimos: "¿Cuándo almorzamos?" (Primer desperdicio) e inmediatamente después "venga, deme su teléfono" (Segundo desperdicio) pues sabemos que nunca vamos a llamar y obviamente que nunca vamos a almorzar, no es justo con nuestras incondicionales palabras.
Existen muchos más casos, por ejemplo cuando alguien nos está diciendo algo que realmente no nos interesa y nosotros simplemente le decimos: "sí, ajá, claro, obvio" y repetimos y repetimos estas palabritas sin ser concientes de nuestra desfachatez , no lo hagamos más, es preferible no hablar.
Lo mismo hacemos con nuestra parte virtual pues en un chat, degeneramos las palabras, las escribimos mal y nos volvemos monosílabos, además no conformes con el daño que les estamos causando ahora las estamos reemplazando por iconos y muñequitos, el lenguaje se volvio en simbolitos y las palabras, ¿dónde diablos quedan?

Por qué tener que seguir escribiendo cartas en las que sacrificamos un "cordial" o un "estimado" o un "querido" cuando realmente eso no es lo que queremos decir ni lo que sentimos por esos mensajes o por esas personas, ahorrémoslos, dejémoslos para cuando de verdad valgan la pena. Pensemos en todos esos canales que contribuyen al derrochamiento de las palabras, un claro ejemplo es cuando nos pegamos contra algo y gritamos cosas como: "maldita sea" "jueputa" ahí las palabras se van directo a la nada, lo mismo pasa en esos mensajes que dejamos en los contestadores, finalmente una cinta los absorbe y tal vez se queden ahí por años o el mensaje no cumpla su objetivo en el momento que debía hacerlo, es más, muchas veces nos arrepentimos por dejar palabras consignadas ahí, así que empecemos a reflexionar y a ver dónde es que dejaremos a todas esas interesantes, sin sentido, absurdas, sucias, claras, obsoletas, suaves, tontas, malas, bonitas, toscas, raras, bobas, idiotas, poderosas, complejas y magníficas palabras.